Al principio de venir a Erlangen, pensé que no tendría ganas de irme nunca, porque todo me parecía bien....claro, supongo que era la novedad y la ilusión de los primeros días....pero después que han ido pasando los días, he de reconocer, que cada vez, tenía más ganas de volver a España.
Aquí he aprendido muchas cosas, que recordaré siempre...ha sido una experiencia muy enriquecedora, y de la cual voy a sacar provecho para mi vida diaria. Desde aquí he valorado muchas más cosas de las que yo me creía, y he comprendido que para vivir, no se necesitan tantas cosas como creemos, o nos hacen creer. En Erlangen, he tenido muy pocos medios para subsistir, o menos que en España, y sin embargo, hay cosas que no he echado de menos y he seguido adelante con mi vida, adaptandome a las circunstancias.
Por lo tanto, el próximo post, que lo habrá, será desde mi casa, y contaré cosas, que todavía me quedan en el tintero y que no me ha dado tiempo a escribir.....¡quería contar tantas cosas de aquí!
He conocido a personas que me han enseñado mucho y a las cuales les estoy agradecida....de ellas hablaré desde España. Como han luchado en una ciudad extraña y han salido adelante.
Y tengo pendientes otras curiosidades de la ciudad y de Alemania en general, que me han llamado la atención, y que iré contando.
Creo que es hora de irse al aeropuerto y poner rumbo a mi tierra, que me espera con una temperatura, que nada tiene que ver con la de aquí....con tanto frío, aquí ha llegado ya la Navidad y allí todavía hace calor, ¡es increíble!, pero.....¡¡¡allá voooooooooooy!!!
¡¡¡Tschüss!!! (adiós)